domingo, 11 de octubre de 2009

Mi confrontación con la docencia


En el periodo febrero – julio 1984, se me dio la oportunidad de cubrir un interinato en la materia de Geometría y trigonometría (Matemáticas II, en ese tiempo) en el Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario No. 107 (si no mal recuerdo) de San Pedro Lagunillas, en el Estado de Nayarit, de donde soy originario. Posteriormente, y después de un tiempo de perseverancia se me dio un lugar en el CBTA 187 de San Ciro de Acosta, S. L. P., plantel del Subsistema de Educación Tecnológica Agropecuaria, en el que actualmente tengo la oportunidad de contribuir en la formación de jóvenes de este gran municipio, donde he hecho ya gran parte de mi vida. Desde chico comprendí que la enseñanza es mi pasión, pese a que en el tiempo de mi formación profesional, creí que la cambiaría,… cuan equivocado estaba.

Ser profesor ha sido y será mi propósito, me siento útil y orgulloso cuando veo los rostros satisfechos de mis estudiantes, al compartir con ellos y mejor dicho, orientarlos en conceptos, teorías que en su autoconstrucción no comprenden. Comprendo que es una tarea no fácil, pero contrario a ello, un trabajo diferente a algunos otros, que no trabajan con entes que sufren, lloran, sueñan, luchan, como nosotros. Si bien es cierto que me pagan por este servicio, mis expectativas van más allá, mi compromiso implica algo más, tal vez mucho más, agradecido estoy de formar parte en la formación de mi gente.

No obstante a que desde mi infancia, me encantaba apoyar a mis compañeros en sus tareas, trabajos, realmente opté por la enseñanza de los jóvenes, por considerar más acorde por lo que había estudiado, aplicando y compartiendo lo aprendido en mi carrera: ingeniería bioquímica en el Instituto Tecnológico de Tepic.

He visto egresar a la fecha 23 generaciones de jóvenes, de las que algunos de ellos continuaron sus estudios o emprendieron empresas generándose su propio trabajo, desafortunadamente, otros no cursaron ninguna carrera superior, optando trabajar en el pueblo o en el país en trabajos que tal vez sin ninguna relación con lo que estudiaron, su instrucción en nivel medio ha contribuido o esté contribuyendo en su desempeño.

Detectar el poco interés que muestran algunos jóvenes al estudio, es mi mayor desaliento, pero siendo honesto, y sin que sea paradójico, es mi mayor reto: hacer de lo que supuestamente “no sirve” que sirva, es y será mi mayor satisfacción. Entiendo que para lograrlo, tengo que comprender la problemática que hoy viven los jóvenes y los fines que la sociedad les hace creer son prioritarios.

Consciente de mi compromiso a la sociedad a la que me debo, asumí y seguiré asumiendo la noble tarea de ser profesor. Gracias por ello.

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